Obama se dirige a todo velocidad hacia un segundo mandato gracias sobre todo a la cada vez más radical agenda de los republicanos. Solo habÃa que mirar la convención republicana llenita de millonarios de espaldas a la realidad, memorizando discursos clásicos del sueño americano. La empresa libre, los bajos impuestos y la militarización de la polÃtica exterior de los Estados Unidos siguen siendo premisas republicanas, pero vivimos en el 2012 y el mundo es otro muy distinto al que enfrento Reagan. Ya Estados Unidos no defiende su capitalismo industrial frente a la Unión Soviética, ahora las industrias estan en China, las deudas en américa y el Army en Afghanistan.
Uno de los más eficaces contrapesos del traslado de las industrias hacia el extremo asiático era la entrada masiva de capitales de ahorro y de inversión dedicados a comprar tÃtulos inflados de viviendas hipotecadas. Un ejercito de evaluadores no privados subÃan el valor sin parar de las casas más sencillas en una gigantesca burbuja especulativa que inyectaba créditos fáciles a cualquiera que tuviera una vivienda. Tomar un cheque de 100 000 dólares del buzón del correo no era cosa difÃcil, como tampoco invertirlo en cualquier negocio. Sin previa experiencia, ni prudencia muchos compradores de casas se adentraban en el sueño americano abriendo peluquerÃas o talleres, y el chorro de dinero volvÃa a terminar en las manos expertas del mercado que lo canalizaba ya hacia paraÃsos fiscales, hasta que el juego termino.
Los republicanos, más llevados por los deseos que por la razón siguen insistiendo en las mismas fórmulas de una sociedad opulenta que ya termino, es triste ver el suicidio colectivo de una clase social que se acostumbro al dinero fácil proveniente de los créditos fáciles. La gran clase media norteamericana llevaba décadas con una creencia falsa en su propio éxito empresarial sin ver con claridad que el gobierno norteamericano todo el tiempo le llevo de la mano. La intervención del Estado en la economÃa siempre fue mayor de lo que la mayorÃa percibÃa, y en eso tiene que ver mucho la imagen que el cine y la Televisión inculcaba en la cultura nacional. Estados Unidos no se está centralizando por una maniobra de Obama y siniestros socialistas, siempre lo estuvo. La Reserva Federal con su papel moneda, los tasadores de propiedades, la NASA, y los polÃticos de ambos partidos sabÃan desde hace tiempo que el capitalismo en américa no es natural, sino bastante artificial y dirigido por el Estado, de manera que culpar a Obama de intervenir demasiado en el mercado es algo trasnochado.
Lo peor para los republicanos y sus deseos de llevar su partido al gobierno, es que han muerto las fantasÃas populares de participar en el festÃn capitalista. TodavÃa los pobres sueñan con ganarse la loterÃa, pero no en que puedan tener su propio negocio sin credito. Votaran masivamente por Obama, y no sera un voto positivo, sino de renuncia al sueño americano.